Testimonio de Vida y Esperanza I


Cómo propuse al iniciar el Blog, de verdad quería que fuese un espacio de diálogo sincero y constructivo. Y por eso invité a que las heroínas y héroes que han peleado esta batalla nos compartieran su pensar y su sentir. Aquí comienza el relato de Carmen Aída, quien a los 33 años enfrentó un cáncer que amenazaba con terminar su historia en unos meses. Los dejo con ella:

Siempre fui una niña amada en mi familia, privilegiada diría yo por tanto amor…  Mi vida no se trata solo de tristezas mas bien de muchas alegrías y de pruebas muy difíciles como cualquiera en esta vida ha tenido que vivir y seguir viviendo. La vida es eso, una lucha constante -sin parar -sin detenernos ni siquiera a tomar impulso.

Me llamaron como mi Madre: Carmen Aída y mi pequeña historia de pruebas y desafíos inició a finales de Octubre del año 2003, tenía 33 años y dos hermosos motivos para sonreír.

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Cuando todo empezó mis niños tenían 4 añitos el mayor y 2 el más chico…Hago referencia de ello porque para mi fue un momento durísimo como para mi familia. Pero para mis hijos que no entendían lo que sucedía fue un acontecimiento que hasta el día de hoy siguen sin entender…

Durante ese mes de octubre, note algo extraño en medio de mi pecho; siempre lo comparo como un grano de maíz debajo de la piel, es exactamente en tamaño y forma lo que yo sentía.

Recuerdo haberle dicho a mi papa, quien es médico y me recomendó ir al ginecólogo, y fue exactamente lo que hice. No pasó lo que se dice: “En casa de herrero cuchillo de palo”, ahí empezó mi milagro….

Cuando llegué al médico que era como el de cabecera de la familia, amigo de mi padre: le tomo muchísimo interés a lo que me sucedía, al tomarme la ultra, fue entonces que notó un nódulo en mi seno izquierdo en una posición muy lejana a donde yo sentía la molestia, es más: en la ultra no se veía nada donde yo le indicaba al doctor. Me pareció raro, sin embargo aun no sabia todo lo que me acontecería.

En ese mismo instante llamo al patólogo, quien llegó a tomarme una muestra con aguja, y el resultado días después fue Negativo. Aun así, mi ginecólogo me envío a la consulta con un Oncólogo de la Localidad, él hizo la misma prueba con una aguja mas grande, se fue a biopsia y el resultado de este segundo intento fue NEGATIVO…también.

El Dr. Medrano, que no podría dejar de nombrar en esta historia, no contento con todo, hizo una cita con un Oncólogo de la Capital al que honestamente asistí por compromiso.

A esta cita me acompaño mi Papa, este doctor me examinó, pero a diferencia de los otros médicos palpó mis axilas; ahí se había formado una bolita  que yo no había sentido ni había causado ninguna molestia. Vi en el rostro del Doctor una mirada extraña, en realidad presentí que algo no estaba bien. Entonces dijo que tenía que tomar una biopsia de la axila y fue lo que hizo, la envió de inmediato a estudio.y. Allí esperamos mi padre y yo sentados en esa sala de espera de la clínica, nos hicieron pasar y  nos dieron el resultado 3 horas mas tarde…y la noticia fue devastadora.

No pude mas que echarme a llorar en las piernas de mi padre y por más que escuché palabras de aliento mi dolor fue más grande. Pasaron mil imágenes de mi vida en segundos; pero las caritas de mis hijos no dejaban de aparecer; e imaginar tantas cosas que había vivido y tantas otras que aun no. Ese es un momento en que solo se puede entender si se pasa por algo igual. Se siente exactamente que el mundo se nos viene encima…es así. Somos nosotros en ese momento queriendo luchar y con el miedo mas grande que se pueda imaginar. Es un momento de encuentro con uno mismo, con ese ser humano que somos todos, que solo valoramos cuando una situación así nos toca…

Ese día llegamos a mi casa en San Miguel ya casi a las 7pm todos nos esperaban y yo no pude mas que no dejar de llorar,sobre todo cuando mis dos bebes,corrieron a recibirme.

Esa noche valore tanto lo que DIOS me ha dado…

Continuará en la próxima entrega.

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Un pensamiento en “Testimonio de Vida y Esperanza I

  1. Cuando leo historias como esta, revivo mi momento, aunque mi reacción fué diferente, cerrada, viviendo el dolor yo solita, pero igual cuando veia a mi niño sentía que moria, pero quiero darle la Gloria y la Honra a Dios por que una vez más puedo ver cuan grande es el poder del Dios en el que creo. 😉 Bendiciones Carmen Aída.

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